lunes, abril 23, 2007

Sobre los intelectuales


Es intelectual el que, ante todo, sabe escuchar lo que no se ha dicho, oír lo que se siente y por ello, y tras ello, puede pronunciar la palabra que muchos buscaban, sin acabar de encontrarla. El intelectual asiste con su propia vida a la existencia no solamente suya, a la existencia de su pueblo. Presta así su voz a los unos, es su portavoz, y procura despertar con su voz la de los otros, de los enajenados, de los manipulados, de los que para repetir las palabras orteguianas, no asisten a la existencia, a la suya, sino está siempre entretejida con la de los demás. El intelectual ha sido considerado, y se ha considerado a sí mismo, con harta frecuencia, como el maestro o, según se dice en francés, el maître a penser, el que enseña a pensar. Más modesto y razonable sería que se considerase como quien asume a modo de oficio, para toda la vida y no, según es común, durante los años de estudiante, el aprender. Aprender de los libros, ciertamente, pero sobre todo de la vida, de la realidad, de los otros, de todos. Pensar lo que ellos sienten y, sin vacilación, comprometidamente, decirlo en alta voz.

José Luis Aranguren
Memorias y esperanzas españolas (1969)

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