martes, septiembre 19, 2006

En la muerte de Oriana Fallaci

No me gusta. Su cosmovisión y sus ideas no me simpatizan. Esto por delante.

Sin embargo, admiro su capacidad periodística, su faceta entrevistadora y su defensa vehemente de sus ideas. Quienes no la hayan leído, no sabrán que era capaz de preguntar aquello que los políticamente correctos consideran una descortesía. No. Ella no.

Siguiendo a Michel Foucault, podemos aseverar que empleó su palanca de cambio y su capacidad de crear un discurso propio. No se limitó a dorar la píldora de Kissinger, Jomeini & Co., sino que interrogó sobre lo que quiso. Eso es admirable.

Lástima que el buen periodismo (http://www.abc.es/20060917/opinion-la-tercera/buen-periodismo_200609170254.html) esté en retroceso. Y eso, el buen periodismo, apenas tiene que ver con el posicionamiento ideológico, sino con la veracidad y el respeto a los lectores.

Otra vez pidiendo mucho. Es que no aprendo.

Más en su editorial en español: http://www.anagrama-ed.es/titulo/CM_365